domingo, 23 de septiembre de 2007

EL PERRO RABIOSO

Úlceras de belleza, nidos de suspiros.... la lluvia de tus palabras secándo mi pelo, y el olvido forzado ......



Es sólo un instante pero se asemeja a la fealdad de la muerte y provoca la misma repulsa

Y descubrir que se puede morir más de una vez, que hay mil formas de sentir una muerte, mi muerte, que grité frente al espejo mientras mis dedos se enredaban y se perdían entre mi pelo, cogiéndolo con fuerza como queriéndose aferrar a la vida que parecía se expiraba en un soplo,en una mirada, sentir que era la última vez que iba a ver el reflejo de Cecilia, intentar detener el tiempo y no poder, morir muriendo.


Un horizonte vertical descomponiéndose, la metamorfosis de un cuerpo, siento que soy de cristal y estallo contra el suelo, nada puede pararme....... Es la última llamada y aunque mi alma quiere quedarse mi cuerpo ya ha decidido salir corriendo , con toda su furia, en esos segundos descubro que es cierto eso de que el alma no existe, no pesa, no huele, no siente , no padece, no la veo, no me ayuda, no existe, y voy muriendo.


¿Cómo se hace para no morir? Si lo que me invade viene de dentro........


Y en suelo debo dar pavor, igual que un perro rabioso, la espuma sale de mi boca, mis músculos están tensionados, al igual que los de un luchador cuando se prepara para salir al ring, sin control.....

Y despierto, morir muriendo, lloro, y me invade una sensación algo así como placentera, el sueño me gana ahora la partida, mejor, así durante unos instantes me olvido de que muero muriendo

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