domingo, 15 de marzo de 2009

XATO

Cuando vuelvo a casa lo encuentro esperando en la puerta.

Si llego con extraños no importa porque él siempre tiene una sonrisa y un saludo para cualquiera que quiera recibirlo.

Siempre está a mi lado, aunque a veces se rinde harto de mis idas y venidas y se queda en mitad del salón o en su lado del sofá reprochándome con su mirada que no me siente. Y en ese preciso instante, cuando yo también lo miro y veo sus ojos marrones tristones se me desmenuza el corazón , como si éste fuera un bastón de pan gigante y su mirada una mano que lo aprieta hasta hacer migajas de mi corazoncito. Y entonces no puedo evitar ir a acariciar su suave y espeso pelo negro, y si tengo tiempo me siento junto a él para que se apoye en mi regazo y sentirlo más cerca de mi.

Si escribo en el oredenador Xato está ahí, si como en la mesa está ahí, si salgo a la terraza se sienta conmigo en el banco, si me estoy maquillando abre la puerta del baño con su morrito y me observa desde la puerta, si estoy cocinando está ahí.

Xato no es sibarita, como cualquier tipo de pienso y todo aquello que le ofrezcas, le vuelven loco las latas de atún y el jamón york. Le encanta que le intente quitar la pelota de la boca cuando estamos jugando y correr de la habitación al sofá, dar una pirueta y subirse a él y salir de nuevo corriendo para saltar sobre la cama.

También le encanta subirse un ratín en la cama por la mañana cuando todavía estoy durmiendo como para ser el primero en darme los "buenos días"

Xato es un perro un tanto especial porque no tiene nariz, pero lo compensa con su pose perfecta con su enorme cola peluda siempre muy erguida, y sus orejas triangulares y picudas que mueve al son de su antojo dependiendo del momento

Xato es el dueño de mis sueños y de mis pesadillas ahora que estoy lejos de él.

Te quiero Xato

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